
El cannabis medicinal no es una moda ni una tendencia moderna; es un derecho a la salud que estamos recuperando. Para entender el cambio de paradigma actual en Argentina y el mundo, debemos analizar el contraste histórico entre su uso como medicina oficial (1850-1942) y la era de la desinformación que hoy, desde A1, estamos desmantelando con ciencia, tecnología y rigor legal.

Durante casi un siglo, el extracto de Cannabis Sativa no fue un producto marginal o estigmatizado. Figuró de manera destacada en la Farmacopea de los Estados Unidos (U.S. Pharmacopeia) como un tratamiento legítimo y esencial para la medicina occidental moderna.
Antes de la prohibición, gigantes farmacéuticos como Eli Lilly y Pfizer comercializaban extractos fluidos de cannabis con trazabilidad garantizada. Era, de hecho, el analgésico más utilizado antes de la llegada masiva de la aspirina.

Los médicos de finales del siglo XIX y principios del XX lo recetaban basándose en evidencia clínica para patologías que hoy seguimos tratando:

Si era una medicina tan efectiva, ¿qué pasó? En la década de 1930, intereses políticos y corporativos ajenos a la salud pública lanzaron feroces campañas de estigmatización.
Fue en este periodo donde el término científico “cannabis” fue reemplazado estratégicamente por “Marihuana”, buscando asociar la planta con prejuicios sociales, raciales y criminalidad.
La propaganda infundía pánico moral en la sociedad, como lo demuestra este afiche original de la época utilizado para demonizar a la planta:

Este proceso de desinformación logró borrar décadas de beneficio médico, mientras que industrias como la del tabaco se promocionaban como “saludables”
El resultado fue el retiro del cannabis de las farmacopeas en 1942 y el inicio de una prohibición que afectó la soberanía sanitaria global por más de 80 años.
Hoy, Argentina lidera la región en regulación. En nuestra provincia, la Ley Provincial 198/24 (Ley Salomé) y la Ley Nacional 27.350 marcan un hito histórico. La Asociación Civil A1, con sede en Comodoro Rivadavia, se posiciona como el referente técnico y legal para el acceso seguro a la salud.
Para diferenciar nuestro trabajo institucional del mercado informal, en A1 implementamos estándares de vanguardia biotecnológica:

